Se ha aceptado que no hay recesión sino desaceleración económica, sin embargo la crisis es política, social y de seguridad pública; la corrupción e impunidad constituyen un eje transversal que tiene infectados a muchos organismos públicos, sobre todo a las llamadas fuerzas del orden y en  muchas áreas de la impartición de justicia; no se podrá erradicar la corrupción con recomendaciones de “pórtense bien” sino con la aplicación de las leyes y el respeto de los derechos humanos.

La reactivación económica debe tener bases sólidas, implica superar la complejidad de las calamidades que han golpeado a la humanidad por siglos como la hambruna, la peste y la guerra, antes que desaparecer se actualizan y reproducen con mayor complejidad.

El hambre es consecuencia de modelos económicos que no han sido capaces de generar el empleo y los salarios para mejorar los niveles de bienestar, la migración mundial denota la precarización que se ha originado a la luz de la acumulación de la riqueza por parte de las grandes empresas trasnacionales, las cuales han propiciado la gran desigualdad y los flujos de grandes masas de seres humanos, para sobrevivir y escapar de la violencia delincuencial y criminal, problema multifactorial y despiadado que han hecho de los flujos de migrantes el nuevo esclavismo, como la trata de personas, las drogas y la explotación laboral.

A las tres calamidades mencionadas, además de sumarle el problema de la migración y sus consecuencias, está el cambio climático cuyos grandes impactos están cada vez más cerca, la contaminación se acelera a la misma velocidad del calentamiento del planeta y de la extinción de las especies, pero aún es más veloz el incremento de la pobreza y la desigualdad.

Las condiciones del planeta están derivando en nuevas enfermedades y mutaciones en bacterias y virus, frente a la inexistencia de vacunas y medicamentos que aseguren la recuperación de la salud y mantener sana a la sociedad, la salud del planeta es la salud de la humanidad.

Las empresas trasnacionales producen en su mayoría fármacos que se vendan pero lo que se requiere son medicamentos que curen a precios accesibles a los más pobres.

La guerra tiene nuevos frentes, el más visto es el conflicto comercial, la guerra de aranceles y las estrategias del control de mercados a través de las rutas comerciales, como las tres rutas de la seda de China (Ferroviaria, Marítima y la del Ártico). El otro frente es la ciencia y la tecnología, cuyo crecimiento y desarrollo es exponencial, en las empresas trasnacionales, siendo estratégica para su explotación, su apropiación y dominio a través de la propiedad intelectual.

La columna vertebral del desarrollo científico y tecnológico es la Inteligencia Artificial, que hace mover a las llamadas tecnologías disruptivas: Simulación 3D, Internet de las Cosas, Big Data, Cloud Computing, Fabricación Inteligente, Realidad Mixta, Robótica (virtual, Industrial y humanoide), Genómica (humana, vegetal y animal), Cómputo cuántico, y Nanotecnología. Esta dinámica lleva al otro frente de la guerra, que son los ciberataques, sí la ciberguerra ya está vigente es la menos vista pero la que más efectiva que puede desgastar al enemigo.

Sin embargo el frente más terrorífico es la guerra nuclear que se acaba de reactivar gracias, claro al salvaje de la Casa Blanca, Donald Trump, quien en octubre del 2018 declaró que se retiraba del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio con Rusia, Mike Pompeo dio el ultimátum a Moscú para plegarse a las exigencias de EU, dando un plazo de 6 meses, el cual ya se cumplió, ante la negativa de Rusia, el acuerdo quedo sin efectos. Vuelve la guerra fría.

Mientras en México, se busca afanosamente limpiar el gobierno federal de la corrupción, rescatar a Pemex, e impulsar una política social, no está mal, lo que no está bien, es que la política de desarrollo tecnológico es inexistente, a pesar de que es la que le daría soporte y sustentabilidad a la política social, y aportaría al país elementos para enfrentar los desafíos internacionales. Sin desarrollo científico-tecnológico y su transferencia a los sectores más vulnerables, no saldremos del rezago. ¿no lo cree usted?

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