El sector de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI) en México, está en el centro del debate, en torno a: una nueva ley de Ciencia y Tecnología, los nombramientos de funcionarios con formación y experiencia cuestionada, la consideración de las humanidades en los procesos científicos y tecnológicos, los transgénicos, los programas públicos de financiamiento, los abusos en sueldos, la opacidad en el manejo de recursos, el privilegiar a las trasnacionales en la designación de fondos públicos, la mafia científica y otros temas como el proyecto de un Sincrotrón.

Esta situación no solo prevalecerá, sino que nos puede llevar a una crisis mayor ante la falta de una política pública que dé certeza al desarrollo, científico, tecnológico y de la innovación, de forma tal que haga altamente productivos a los pequeños productores manufactureros y del campo.

La Encuesta Nacional de Productividad elaborada por INEGI en el 2015 nos muestra que la estructura empresarial es 4 millones 59 mil 460 unidades, de las cuales, solo 10 mil 917 son grandes o sea él 0.27%, y  4 millones 48 mil 543 representando el 99.7% son mipymes, mismas que dan empleo al 80% de los trabajadores del país, aportando el 56% al PIB.

Mientras que 96 mil 121 unidades son medianas y pequeñas empresas alcanzando el 2.37%, por lo que la gran mayoría son micro que suman 3 millones 952 mil 422, equivalente al 97.36%,  en un constante aparecer y desaparecer. Hacer productivas a todas las mipymes, fundamentalmente a las micro, y lograr su inserción competitiva en los mercados estatales, nacionales y globales, representa un desafío de grandes dimensiones, por su falta de cultura en prácticas empresariales basadas en el conocimiento, la investigación y la innovación, solo a través de una intensa, exponencial y disruptiva Transferencia Tecnológica y de Conocimientos, se lograría superar los rezagos, claro no sería en un año, es más ni en un sexenio,  pero por largo y sinuoso que sea el camino, se tiene que empezar.

Uno de los primeros pasos sería lograr un acuerdo nacional entre los investigadores, científicos, tecnólogos y gestores tecnológicos, por un lado como por las Universidades y Centros de Investigación públicos y privados, por el otro lado; pero también es obligada la participación de los organismos empresariales, fundamentalmente todas y cada una de las mipymes, claro sin faltar los tres órdenes de gobierno (nacional, estatal y sobretodo el municipal).

Un elemento imprescindible de la política pública sería considerar la aplicación intensa de todo tipo de conocimientos, como eje articulador de todos los procesos económicos, políticos y sociales.

En un contexto donde todas las tecnologías deberán ser aplicadas con ética, sin sectarismos, privilegios, ni prejuicios, pero si a favor de la sustentabilidad en bien de los mexicanos, sobre todo de aquellos que han padecido los estragos de la desigualdad. La CTI deben ser uno de los principales motores de la economía del país.

Freeman nos habla de que la Ciencia y la Tecnología son inagotables, como tal tienen tres fronteras de avanzada, la primera se refiere a la frontera matemática, según el teorema de Kurt Gödel, las proposiciones son indecidibles, porque no pueden ser aprobadas ni refutadas; la frontera de la complejidad que nunca dejará de estar abierta, porque la investigación de las moléculas, las células, los animales, los cerebros, los seres humanos y las diversas sociedades, son incrementalmente complejas; finalmente la frontera geográfica que siempre permanecerá abierta porque nuestro universo inexplorado se está expandiendo sin cesar en el espacio y en el tiempo.

La Ciencia, la tecnología y la Innovación han llegado a un punto de inflexión donde, en la medida que se descubren y construyen se amplifican mutuamente, convergiendo en una fusión de ciencias y tecnologías a través de los mundos físico, digital y biológico, dominados por el mercado, mientras que nuestras pymes no sean de base tecnológica, ni se inserten en el paradigma de la revolución 4.0 y de la industria 4.0, o sea en la inteligencia artificial, el big data, la digitalización, la robótica, y la ciberseguridad, entre otras, no superaremos la marginalidad. ¿No lo cree usted?

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