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Los tiempos son por demás de alta complejidad, pero hay una constante histórica, la guerra económica entre naciones, como antesala de las intervenciones militares; la conquista y colonización de territorios en el siglo XV, fue la base del dominio político para facilitar la explotación del trabajo de las poblaciones sometidas y el saqueo de su riqueza naturales, la independencia de esos territorios dieron paso a la formación de nuestros países cuyos himnos nacionales siguen vigentes, porque vigente sigue el dominio, el saqueo y la explotación, solo han cambiado las formas.

La historia de la humanidad está caracterizada por las relaciones de fuerza de económica y militar, identificables en las distintas etapas de cada nación, los tratados comerciales son enfrentamientos de competitividad para el dominio de los mercados, son guerras económicas.

Dentro de las nuevas formas de dominio está la ciencia, la tecnología, la innovación, la estrategia es la Propiedad Intelectual, para lograr el dominio de los mercado, cuyos términos de intercambio se han convertido en la vía de la transferencia de la riqueza de las economías emergentes, hacia las economías donde la investigación y el desarrollo son procesos intensivos, los cuales convergen con los  flujos financieros sujetos a las tasas de interés y de la inflación.

La guerra económica es una realidad en las relaciones internacionales, la defensa de los recursos naturales como los minerales, el petróleo, los cereales y todo bien o servicios transformable en mercancía; por lo que los mercados son campos de batalla, donde la estrategia y la inteligencia son elementos fundamentales.

Todo evento humano que pueda ser valorado económicamente, es objeto de la Inteligencia y la contra Inteligencia Económica, que han alcanzado la dimensión de función de Estado en todas las naciones.

En 30 años las más de 12 intervenciones militares de los EU en otros países, le han antecedido aspectos económicos, aunque siempre argumentando asuntos humanitarios, pero en su papel de fiscal, juez y verdugo, como en el caso de Panamá que en la realidad fue por el Canal, de alto impacto en el comercio internacional; en Irak, al que acusó, sin comprobar, de tener armas de destrucción masiva, cuando el objetivo era, y lo logró, el dominio del petróleo; en Siria el inicio del conflicto fue porque Bashar al Assad, se opuso a la construcción de un gasoducto que ofrecía “Catar” el cual atravesaría desde Arabia Saudita hasta Turquía, pasando por Jordania y claro por Siria.

Esta infraestructura garantizaría que los reinos del Golfo Pérsico tuvieran una ventaja decisiva en los mercados mundiales de gas,  posicionando como líder a Catar, nación sometida a los intereses económicamente estratégicos de los EU.

Naciones como Japón cuentan con un modelo y una política de Inteligencia Económica, la constitución de Japón de 1868 establece “Iremos al mundo a buscar el conocimiento con el fin de reforzar los fundamentos del poder imperial” .

Francia considera en su plan de Inteligencia Económica la conquista de mercados exteriores, como una estratega planetaria de transferencia tecnológica, entre otros conceptos; El modelo de Alemania da servicio de vigilancia económica a grupos empresariales y desarrolla el mercado de la información; El de los EU cuenta con una red de agencias de inteligencia, el mercado privado de información, empresas multinacionales, el complejo militar y en el centro está el poder federal; cabe señalar que desde la década de los años 50s las empresas trasnacionales estadounidenses disponen de unidades internas de Inteligencia Competitiva, que vigilan por los objetivos de cada empresa.

Por su parte Argentina a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología tiene establecida como política nacional de “Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva”, aplicable a las grandes empresas, como a las pymes, asociaciones empresariales, entidades gubernamentales y organismos públicos y privados de investigación. De los 6 objetivos que tiene esta política, está el de “definir sistemas de Vigilancia tecnológica e Inteligencia Competitiva que permitan monitorear y realizar el seguimiento y la evolución de las variables clave en los distintos sectores estratégicos, definidos por el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

No cabe duda que uno de los elementos para que nuestro México supere el rezago tecnológico y la desigualdad social, es su inserción al paradigma de la Inteligencia Económica, como una política nacional, en apoyo a la estructura productiva del país, sobre todo a las pymes, para ello se cuenta con las Instituciones de Educación Superior y los Centros de Investigación públicos y privados. ¿no lo cree usted?

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