La Contradicción de la Pobreza Extrema

 

Roberto Morales Estrella

Economía e Innovación

El presidente Peña Nieto declaró en días pasados, “la política social no ha sido suficiente, reconoce que hay más pobres, pero se redujo la pobreza extrema en 100 mil personas”; de acuerdo a las cifras de CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), entre 2010 y 2013 la pobreza extrema bajó en 86 mil personas, a nivel nacional, la contradicción está presente, ya que 13 entidades federativas, entre ellas está Hidalgo, la población en pobreza extrema se incremento en 29% al pasar de 4 millones 765 mil a 6 millones 785 mil personas; tan solo en el estado de Hidalgo el incremento fue del 21%, al pasar de 276 mil a 350 mil personas; el reconocimiento de incremento de pobres es porque se incrementaron en 2 millones de personas a nivel nacional. Avances que se pueden calificar de pírricos, porque mientras haya contradicciones no hay avances.

La pobreza es un fenómeno socioeconómico y socio tecnológico, que no conoce fronteras ni nacionalidad, un fenómeno socialmente costoso (Luis Ángeles 2014) por que se incuba en las formaciones sociales en cuyo tránsito histórico siempre ha prevalecido el abuso del poder en todas sus manifestaciones; la esencia del mercado era la transferencia de bienes y servicios para satisfacer necesidades, hoy el juego de intereses monopólicos ha convertido a los mercados en espacios de transferencia de riqueza favoreciendo a unos en detrimento de otros, si no como se explica que el 1% de la población mundial concentre el 50% de la riqueza mundial.

La otra gran contradicción, surge del planteamiento hecho por Agustín Carstens, (ratificado gobernador del Banco de México), quien asegura que “una inflación baja y estable no esta reñida con mayor crecimiento económico, de hecho gracias al anclaje de la inflación, los ingresos de las familias mexicanas han consolidado su poder de compra”.

Por su parte el CONEVAL específica tres puntos básicos respecto a los ingresos de las familias que marcan una realidad desde 1992: primero los ingresos laborales han perdido mayor poder adquisitivo en relación con la canasta básica que respecto a la inflación; segundo los salarios reales promedio, no han variado en los últimos años y el acceso a la seguridad social, sigue siendo la carencia más alta, con las consecuencias futuras que esto implica, y tercero en este sentido sigue siendo un reto de la política económica del país la generación de empleos de calidad y con salarios adecuados que impacten la productividad laboral.

Tal parece que Agustín Carstens no ha leído el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social del 2014, presentado por el CONEVAL en este 2015, o no le da importancia. Pero si es enfático cuando reconoce los avances de las reformas estructurales que el gobierno federal ha puesto como panacea de todos los problemas económicos, tecnológicos y sociales del país.

La realidad ha puesto en evidencia los magros logros y el gran desperdicio de nuestros recursos mas valiosos, entre ellos el bono demográfico integrado por mas de 30 millones de jóvenes, que se enfrentan a la carencia de espacios en las escuelas como a la inocupación, y a la peor de las informalidades que es su inserción a la órbita de la criminalidad, se observa que la mayoría de los delincuentes y sicarios son jóvenes.

Superar la pobreza no es una tarea fácil ni inmediata, es un proceso social, sobre todo si partimos de la premisa de que es un Fenómeno multifactorial como dice Luis Ángeles, dado que requiere de una apreciación objetiva de la relación pobreza-calidad de vida, si bien son dos nociones que coinciden en su ambigüedad cognitiva pero guardan una relación inversa; por lo que la alternativa es la construcción de un desarrollo en libertad basada en conocimiento, como lo plantea Amartya Sen, creando las condiciones para que el individuo se desenvuelva en el pleno ejercicio de sus derechos humanos y no poniendo el equilibrio macroeconómico y la aberración de convertir en mandato de ley el equilibrio fiscal y el déficit cero. José Ángel Gurría declaró “México es el país más desigual de la OCDE”. ¿Cuando dejaremos de serlo?

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