Resulta que los diputados que están a favor del modelo depredador del bienestar de los mexicanos, mayoritearon el dictamen del presupuesto federal para el 2018, aprobándose el monto de 5 billones 279 mil 667 millones de pesos, hubo ganadores y un solo perdedor, que es el pueblo de México, sí, el mexicano de a pie, el que a diario se enfrenta a miles de ladrones, que en complicidad tanto con policías, como con ministerios públicos, les arrebatan lo de sus pasajes, su celular y hasta su comida que llevan para alimentarse en su trabajo.

Sin embargo, los jilgueros del mal, como la diputada del PRI claro, Claudia Edith Anaya expresó que “es un presupuesto que atiende los grandes retos que enfrentamos como nación y que mantiene su compromiso con las finanzas sanas…” hágame usted el favor semejante mentira, cuyo tamaño es la medida de su ignorancia y ceguera.

El gobierno federal le cuesta a los mexicanos más de una quinta parte del prepuesto total, pues a las dependencias y organismos y poderes legislativos del gobierno federal, se les incrementaron 26 mil 436.7 millones de pesos más a lo solicitado inicialmente, para incrementó de salarios a diputados, senadores y otros funcionarios sin faltar claro al Presidente Peña Nieto, el monto total para este sector es de 1 Billón 23 mil 678 millones de pesos, lo que pone en evidencia el carácter Plutocrático (gobierno de ricos) del presente régimen; México es el país con los salarios mínimos más bajos en Latinoamérica, pero con los salarios más altos a las autoridades federales y legislativas. Francamente que vergüenza de funcionarios.

A Las Secretarias de Marina y de la Defensa nacional se les incremento el 18.8% y el 16.7% respectivamente para llegar a 31 mil 305 millones y 81 mil 021 millones de pesos respectivamente; y eso que no estamos en guerra, imagínense usted si estuviéramos.

El problema del narcotráfico y del crimen organizado, como de las bandas de ladrones que han proliferado por todo el país, es mas de falta de ética y de moral por el aumento de la corrupción, que por falta de armas y de efectivos militares que al igual que las policías se corrompen.

De todos es sabido que la palanca de todo desarrollo económico y lo que reduce la desigualdad, porque crea las condiciones para lograr avances en el bienestar social, reduciendo la pobreza, son la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, pero vemos que a CONACYT se le han cortado sus capacidades presupuestales, en el 2014 el monto asignado a este organismo fue de  31 mil 086 millones de pesos y para el 2018, no solo no aumentó ni tampoco recupero lo que le recortaron en los últimos tres años, claro que no, porque lo que tiene asignado para el próximo 2018 es de 27 mil 225.8 millones de pesos. Acaso hay más esperanza que las fuerzas armadas y los policías sean los que hagan posible que se incremente el PIB. ¿Claro que no?

Sobre todo porque el contexto internacional es cada vez más complejo como lo advirtió Agustín Carstens del Banco de México al “aumentar los riesgos de más inflación y menor crecimiento del PIB, pues se estima que no superara el 2% en el 2017; la complejidad e incertidumbre se alimenta con la casi anulación del TLC, ha pero según el Secretario de Economía, ya se tiene al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica”

El cual sin EU y sin Japón pues simplemente no funcionará, ¿por qué? Porque el PIB tanto de la economía estadounidense como de la Japonesa representan el 79% del conjunto de las 12 naciones que lo quisieran, pero no han confirmado que lo quieren formar, en tanto que el peso específico de México es de tan solo el 1.3%.

O sea que sin TLC y sin TPP, con una economía sin competitividad por la baja innovación del 80% de la estructura productiva nacional, que son las MiPymes, por carecer de una cultura de innovación y de prevalecer una incipiente transferencia tecnológica y de conocimientos, por qué no hay articulación academia/empresa, pues ¿que nos espera?

La única alternativa, la tenemos los votantes, al no elegir a los que han depredado nuestra capacidad de competir tecnológica y económicamente. ¿no lo cree usted?

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