La Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico organizaron el Conversatorio para el análisis del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación los días 6 y 13 de marzo.

Se trataron 8 temas en un foro abierto con la participación presencial de mas 600 representantes de Instituciones, diputados, senadores, empresarios, investigadores, funcionarios públicos, organizaciones civiles y profesionistas independientes.

La declaratoria consta de 12 aspectos: impulsar una agenda de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) para el desarrollo económico y bienestar social; fortalecer al SCTI mediante una política pública y un marco jurídico; elevar a nivel constitucional el derecho humano al acceso de los beneficios de la ciencia; todo cambio que beneficie a la CTI debe ser resultado de un dialogo abierto; cumplir con el mandato jurídico por parte del Estado y del sector privado de invertir el 1% del PIB; impulsar una agenda científica que dé solución a los grandes problemas nacionales como: alimentación, salud, agua, cambio climático, energía e inclusión; también desarrollar un marco normativo que dé certidumbre a la inversión para la innovación y fomente la vinculación Industria/academia; crear un marco jurídico que fomente y promueva la formación de recursos humanos, la libre investigación y la ejecución de proyectos de gran escala; apoyar y mejorar los mecanismos de interlocución de las academias e instituciones, como integrantes del SNCTI; así como impulsar que los centros públicos de investigación se constituyan en un sistema autónomo; se constituye un grupo de trabajo con las instituciones firmantes de la declaratoria, para dar seguimiento a los acuerdos tomados; se propone también que el PND y el Programa Especial de Ciencia y Tecnología e Innovación, tomen en cuenta la presente declaratoria.

Como se puede observar temas centrales en otras naciones, como la Industria 4.0, la Tecnología 5G y la Inteligencia Artificial (IA), no merecieron una consideración analítica, cuando hay naciones que las tienen en el centro de sus políticas públicas de ciencia y tecnología, por ejemplo en octubre del 2017 el Presidente de China Xi Jinping en el Congreso de su Partido, instó a la nación a convertirse en el líder en la Inteligencia Artificial (IA), porque es la tecnología que está cambiando al mundo, para lograr este objetivo en el 2020, el gobierno chino estableció un gasto de 150 mil millones de dólares, a partir de este año la programación informática y la (IA) se incluyen en los programas escolares de todas las escuelas de China.

Bueno, la UAEH ya tiene una maestría en Internet de las cosas, y la UNAM una licenciatura en Ciencia de los datos, pero no es una política pública nacional.

Entre 2013 y 2018 China atrajo el 60% de las inversiones globales en IA, en 2018 el China Development Bank, financió 14 mil 500 millones de dólares al desarrollo digital, por su parte el gobierno destinó 2 mil 300 millones de dólares a la creación de un centro de investigación en IA; en China se producen el 75% de los Smartphone del mundo y el 90% de los ordenadores, pero ahora China quiere ser el cerebro del mundo.

Estamos en plena guerra fría tecnológica y de mercado, que ha trascendido las fronteras de la subida de aranceles, para centrarse en el desarrollo tecnológico, la propiedad intelectual, la captación, análisis y aplicación del BigData.

La lucha entre EU y China impacta a todo el mundo y a la sociedad global, nadie se escapa, China dio el gran salto de ser un país medieval a una potencia económica, gracias a la tecnología; lo que está en disputa es la hegemonía tecnológica de frontera, destinada a revolucionar las relaciones económicas mundiales; las alianzas en torno al conflicto tecnológico dará como resultado un nuevo mapa de naciones tecnológicamente desarrolladas con bienestar social y las rezagadas tecnológicamente, con pobreza a nivel de hambruna.

Nuestra industria, no la que está en manos de las trasnacionales, sino nuestras mipymes, como la producción del campo, están en un rezago tecnológico atroz, y lo peor sin una política en CTI congruente con los desafíos globales, somos usuarios de tecnología, ¿seguiremos así?

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