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La gestión de los datos masivos (big data) que propician las nuevas tecnologías, junto con la aplicación de la inteligencia artificial (IA), permitirá una mejora de la salud tanto física como financiera de las personas. En ello coincidieron el doctor José Maria Mato y Daniel Martín Jones, científico de datos en Client Solutions Advanced Analytics & Open Innovation BBVA, en el transcurso de un debate celebrado esta semana, en el que BBVA, OpenMind y La Vanguardia actuaron como anfi­triones.

El doctor José Mato dijo que los datos lo son todo en la ciencia y que la nueva era tecnológica abre inmensas posibilidades gracias, precisamente, al tratamiento masivo de los datos. Lo sabe por propia experiencia, ya que en su trayectoria acumula un extenso currículum científico, como destacó el moderador del debate, que fue Enric Sierra, subdirector de La Vanguardia.ç

La gestión de los datos masivos (big data) que propician las nuevas tecnologías, junto con la aplicación de la inteligencia artificial (IA), permitirá una mejora de la salud tanto física como financiera de las personas. En ello coincidieron el doctor José Maria Mato y Daniel Martín Jones, científico de datos en Client Solutions Advanced Analytics & Open Innovation BBVA, en el transcurso de un debate celebrado esta semana, en el que BBVA, OpenMind y La Vanguardia actuaron como anfi­triones.

El doctor José Mato dijo que los datos lo son todo en la ciencia y que la nueva era tecnológica abre inmensas posibilidades gracias, precisamente, al tratamiento masivo de los datos. Lo sabe por propia experiencia, ya que en su trayectoria acumula un extenso currículum científico, como destacó el moderador del debate, que fue Enric Sierra, subdirector de La Vanguardia.

El big data y la inteligencia artificial, en su opinión, ayudarán al diagnóstico, pronóstico,tratamiento y seguimiento de las enfermedades en múltiples áreas. En algunos casos, como el diagnóstico por imagen, podrán ser más eficaces que los propios médicos. Ello debería ayudar mucho a modernizar los sistemas nacionales de salud, que aún funcionan con esquemas antiguos, y permitirá liberar tiempo para que los médicos puedan hacer mejor su trabajo y tener más tiempo para los aspectos humanos de la atención médica.

De izq. a dcha: Daniel Martín Jones, científico de datos en BBVA; Pere Guardiola, director general de Godó Strategies; Beatriz Rosé, responsable de OpenMnd; Xavier Llinares, director territorial de BBVA de Catalunya; el doctor José Mato, y Enric Sierra, subdirector de La Vanguardia

De izq. a dcha: Daniel Martín Jones, científico de datos en BBVA; Pere Guardiola, director general de Godó Strategies; Beatriz Rosé, responsable de OpenMnd; Xavier Llinares, director territorial de BBVA de Catalunya; el doctor José Mato, y Enric Sierra, subdirector de La Vanguardia (Àlex Garcia)

Explica también el doctor José Mato que la creciente disponibilidad de datos clínicos proporciona una oportunidad única para hacer posible que la atención con precisión del paciente se convierta en una realidad clínica. “La medicina de precisión –dice– se basa en la disponibilidad de datos de pacientes y voluntarios sanos a gran escala. Para que la medicina de precisión cumpla sus promesas, cientos de miles de personas deben compartir sus datos genómicos, metabolómicos, sus registros de salud y sus experiencias”.

“En el País Vasco –afirma– hemos empezado a recoger datos sistemáticos de un colectivo de 10.000 personas para disponer del máximo número de perfiles y poder detectar de quien hay que preocuparse y de quien no. Pero Estados Unidos está haciendo lo mismo con un millón de personas, y China, a su vez, lo hace con treinta millones. Habrá que esperar años para tener resultados, pero si no lo hacemos ahora, será muy difícil mantener y elevar la esperanza de vida de la población”.

Mejor medicina

El big data y la IA ayudarán al diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades; ello permitirá que los médicos puedan hacer mejor su trabajo

Las nuevas tecnologías, además, pueden contribuir decisivamente a reducir los elevados costes que tiene la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos. Como dice el doctor José Mato, además de reducir los costos, mejorarán la calidad de los ensayos, acortarán su duración y permitirán encontrar biomarcadores de genes que causan enfermedades, reclutando pacientes elegibles para ensayos clínicos en minutos e informando sobre qué subpoblación de pacientes se beneficiaría más del tratamiento.

Para elevar la esperanza de vida de la población, sin embargo, en su opinión, es cada persona quien más puede hacer por la vía de mejorar la alimentación, combatir la obesidad, hacer ejercicio, dejar de fumar y no ingerir demasiado alcohol. Ello es lo que permitirá reducir el impacto de las enfermedades cardiovasculares, del cáncer y de las dolencias pulmonares, que según la ­OCDE constituyen las principales causas de muerte en los países industrializados, como también nos dicen los datos. La cuarta causa de muerte son las enfermedades raras, que afectan al 10% de la población.

(Àlex Garcia)

En su intervención, Daniel Martín Jones definió la salud financiera, que a su vez es importante también para la salud física, como un estado en el que una persona o unidad familiar puede cumplir completamente con sus obligaciones financieras, puede sentirse seguro con respecto a su futuro financiero y es capaz de tomar decisiones de vida encaminadas al bienestar y al disfrute de la vida. Esta salud financiera llega a través de una actuación sistemática diaria que ayuda a desarrollar resiliencia y a buscar oportunidades. En este sentido, la buena salud financiera proporciona un estilo de vida confortable que favorece la felicidad de las personas y, con ello, la salud física y mental.

La salud financiera comporta que los gastos sean inferiores a los ingresos, que pueda disponerse de liquidez y de capacidad de ahorro a largo plazo, que el nivel de endeudamiento sea sostenible en un marco de garantía crediticia, que se tengan los seguros adecuados y que se haga una buena planificación de los gastos. Estos factores cambian y evolucionan a lo largo de la vida. En cualquier caso, la salud financiera, a su juicio, no depende tanto de los ingresos, que también, como de la capacidad de administrarlos.

En el análisis de los datos de millones de personas, en opinión de Daniel Martín Jones, se puede detectar cuáles son las variables más importantes, generar modelos que aporten las mejores soluciones y definir propuestas personalizadas, en función de cada caso, con un lenguaje sencillo.

Afirma que la conjunción de los datos permite predecir cómo estará la persona en un plazo determinado de tiempo, tanto a corto como a medio o largo plazo. El big data, la IA y la economía conductual pueden servir, según esto, para establecer un diálogo con las personas a través de los móviles y ayudar a establecer en ellas los mecanismos de actuación más adecuados para poder tener una mejor salud financiera y, por tanto, una mayor felicidad. Esto es importante para prevenir riesgos ante un futuro incierto.

Finanzas y salud

La salud financiera proporciona un estilo de vida confortable que favorece la felicidad general de las personas y con ello la salud física y mental

Todo este proceso, en su opinión, revolucionará nuestras vidas porque automatizará muchas decisiones del día a día. Lo importante, sin embargo, será saber combinar adecuadamente las aportaciones del big data y de la inteligencia artificial con asesores especializados para no perder la perspectiva.

En el transcurso del coloquio entre los dos expertos, moderado por Enric Sierra, subdirector de La Vanguardia, diversas preguntas del público asistente expresaron su preocupación por la privacidad de los datos. Al respecto, el doctor José Mato dijo que debe haber un equilibrio entre la necesidad de conocer la realidad de la sociedad y el derecho a la privacidad individual. “Es cierto –dijo– que conocer los datos de una persona puede suponer cierto riesgo, pero también aporta beneficios a la sociedad. Las personas, por tanto, deben decidir si ayudan a la sociedad con la aportación de sus datos o no”.

Daniel Martín Jones, por su parte, aseguró que desde BBVA se controla mucho la privacidad de los datos. “Los datos –dijo– pertenecen a los clientes, que son los que deciden si los facilitan o no para su tratamiento. A día de hoy la mayoría de los clientes nos dan permiso para su utilización, que se realiza siempre de forma agregada y anónima, con el único objetivo de ofrecer un valor añadido a través de una oferta más personalizada”.

El acto fue abierto por Xavier Llinares, director territorial de BBVA, quien destacó que hace años que la entidad inició su transformación tecnológica y que identificó el big data como una oportunidad para dar mejores soluciones a las personas y ayudarlas en la toma de las decisiones financieras más adecuadas, que también son importantes para su tranquilidad y para su salud

Explicó que la innovación, en el BBVA, forma parte de su modelo de negocio y de su estrategia empresarial. En este marco destacó el trabajo de OpenMind, institución creada por el propio banco, para generar y difundir conocimiento a través de su amplia comunidad científica.

Xavier Llinares animó a leer el último libro de OpenMind, cuyo título es Hacia una nueva Ilustración. Una década trascendente, que recoge el resultado de los avances de los últimos diez años y reflexiona sobre su impacto en la sociedad. Es gratuito y está en la red.

Fuente: La Vanguardia

Categorías: Big data

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