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Con la llegada del Internet de las cosas, el término cloud o nube aparece en las pláticas entre amigos… y en las explicaciones de ‘famosos’ que sufren ‘ hackeos ’ . Sí, se trata de un avance significativo en la tecnología sino un punto de marketing, ¿pero exactamente qué es?

Así como hay incontables nubes en la realidad, las hay en la Internet ; la madre de todas las redes y las hay de todos sabores, colores y capacidades.

Debido al incremento en la demanda y a la evolución de los servicios, la tecnología ha buscado medios para aprovechar de una mejor manera los recursos.

Piénsalo así: a principios de los 2000 todo mundo conocía al menos a una persona con membresía de Blockbuster para rentar películas y ahora, esa misma “necesidad” es cubierta por Netflix, Hulu y demás plataformas de streaming de vídeo . Así, se ha reemplazado el formato físico, dejando en el olvido a las empresas dedicadas a la venta y renta de material físico. Este es un ejemplo de una nube, la de Netflix , quién presta su infraestructura para proveer un servicio a un usuario o cliente final. Así es. Tú.

¿Cuántos tipos de nubes hay?

Las nubes pueden ser definidas dentro de tres grandes clasificaciones: públicas, privadas e híbridas.

Las públicas tienen información de fácil acceso, orientado a que pueda ser visto o accedido por el público y usuarios en general. En otras palabras, son portales e información pública.

Una nube privada contiene información restringida, permitida únicamente a ciertos usuarios y puede que no sea tan sencilla de acceder como en una nube pública, pues puede contener datos sensibles propios de una empresa la cual, por diversas y obvias razones, no debería ser compartida.

Para el caso de las híbridas, encontramos una mezcla de ambas. Un ejemplo de estas son Dropbox, MEGA y Google Drive , por mencionar algunas, que ofrecen servicios de alojamiento de archivos, como música, documentos e información en general, para que puedas acceder y descargarla desde cualquier navegador o dispositivo, en cualquier parte del mundo y una conexión a Internet, con la sencilla condición de tener un usuario.

La manera en la que nos comunicamos evoluciona constantemente. Lo que pensábamos imposible hace algunos años hoy es posible: acceder a información en cualquier momento, en cualquier lugar es una realidad cotidiana ahora.

Empezamos a ver la transición hacia el cloud computing y pronto todo se encontrará en alguna nube en algún lugar de la Internet.

Fuente: Life and Style

Categorías: Big data

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