Cinco estudiantes de grados 8o y 9o de colegios públicos de Dosquebradas, cuyas edades oscilan entre los 13 y los 15 años, están a punto de punto de entregarle al mundo un nuevo producto que podría constituirse en un sustituto biodegradable de las funestas bolsas plásticas que son las responsables de los elevados niveles de contaminación del planeta. Se trata de Ana Sofía Parra, Juan José Aranzazu, Harold Lezcano, Nicolás Duque y Daniel Zuluaga, quienes con el apoyo de los facilitadores Martha Cecilia Jaramillo del área de química y Manuel Pinzón de nanotecnología están transformando residuos orgánicos en biopolímeros, gracias al trabajo que realizan en la Tecnoacademia del Sena en Dosquebradas. Este elemento podría reemplazar las bolsas plásticas que se utilizan en los almágicos de café y que se convierten luego en un desecho contaminante.

¿Profesor Pinzón, qué servicios presta la Tecnoacademia del Sena a estos futuros científicos ?
Manuel Pinzón. La Tecnoacademia es un programa del Sena Risaralda, donde se busca fomentar el desarrollo de competencias en ciencia, tecnología e innovación entre estudiantes de educación media y básica. Acá se trabajan siete líneas, como son: química, nanotecnología, biotecnología, ciencias básicas de matemáticas, física y algunas relacionadas con tecnologías virtuales y robótica.
¿Este proyecto qué áreas comprende?
M.P. Este proyecto está enmarcado en las líneas de química, nanotecnología y biotecnología.
¿Ana Sofía, en qué consiste el proyecto de investigación que están adelantando?
Ana Sofía Parra. Empezamos con este proyecto debido a la situación-problema que está generando el plástico alrededor del mundo, en especial el plástico industrial que está contaminando el medio ambiente. Decidimos buscar como crear un bioplástico con base en residuos orgánicos del mango o del plátano, pero empezamos a hacerlo utilizando almidón de maíz para identificar primero el proceso.
¿Qué han logrado avanzar hasta ahora?
A.S. Ya hemos producido varias muestras, pero no hemos llegado a un resultado perfecto, pero nos hemos acercado mucho. Hay que mejorar aspectos como la elasticidad, resistencia y ya tenemos una prueba de que este bioplástico sí funciona.
 Juan José ¿qué ha sido lo más importantes en esta etapa?
Juan José. Ha sido muy importante la ayuda de los facilitadores de la Tecnoacademia que siempre están apoyándonos en el proceso de investigación y en todo lo que necesitamos para poder llegar a un buen producto de biopolímeros. Hemos obtenido varias muestras a las que todavía les estamos haciendo pruebas de biodegrabilidad, elasticidad y dureza. Pero la verdad no sabría darle un plazo concreto en que ya tengamos algo fijo.
Harold ¿en estos procesos que tipo de residuos sólidos han utilizado como materia prima?
Harold Lezcano. Hemos utilizado productos vegetales como maíz, plátano, yuca y mango. Y seguimos investigando con muchos otros, tratando de que nos den una mejor calidad del bioplástico.
¿Cuál de ellos ha dado una mejor respuesta?
H.L. El maíz y se podría decir que tenemos una mejor capa de biopolímero, para ello hemos utilizado la harina de maiz, pero no queremos como quitarle comida a la gente, sino que este producto solo lo hemos usado para establecer proporciones. Además el plátano también nos ha dado buenos resultados.
Nicolás ¿este producto que están trabajando para qué se puede usar?
Nicolás Duque. Principalmente tenemos pensado que este biopolímero podría reemplazar las bolsas plásticas industriales que están afectando tanto al medio ambiente como a las personas, porque éstas contribuyen con esta contaminación. Entonces pensamos utilizarlo en el almácigo de café para ahorrarle trabajo a los agricultores dado que no tendrán necesidad de usar bolsas plásticas que trasplantar el café al sembrarlo dejan residuos contaminantes.
Estel biopolímero es biodegradable, ¿en cuánto tiempo se degrada?
N.D. La idea es que tenga un tiempo de biodegrabilidad mucho menor al de las bolsas industriales, esperamos que sea de uno a dos años.
Daniel ¿cómo ha sido la experiencia del trabajo en grupo, cuánto hace que trabajan juntos?
Daniel Zuluaga. La experiencia ha sido muy enriquecedora, tanto como personas como también para obtener conocimiento. Por ejemplo, de los elementos que utilizamos, como el almidón, miramos su estructura atómica, los enlaces químicos para establecer si es factible utilizarlo. Y como persona, también me siento que me he enriquecido, porque ha podido hacer amigos y compartir conocimientos con todos ellos. Eso ha sido muy chévere.
¿Qué apoyo han recibido de los facilitadores en la Tecnoacademia del Sena?
D.Z. Los facilitadores son Manuel Pinzón del área de nanotecnologia y la profesora Martha Cecilia Jaramillo de química, ellos nos trajeron el proyecto en el cual me inicié cuando estaba como aprendiz y ahora que estamos en la etapa de semillero hemos podido seguir con la investigación.
Ana Sofía un mensaje final para la comunidad en general sobre la labor de la Tecnoacademia…
Ana Sofía Parra. Nos gustaría que todos puedan apoyar este proyecto porque es algo que de verdad va a contribuir a mejorar el medio ambiente, dado que es un producto biodegradable. Si nosotros apoyamos esta iniciativa y si llegamos a sacar el producto final lograríamos reducir en gran parte los niveles de contaminación producidos por los residuos plásticos.
Fuente: El Diario

Comenta:

Comentarios

Categorías: Biotecnología

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *