Los astronautas suelen ‘crecer’ en microgravedad, por lo que sufren dolores de espalda y tienen dificultades para caber en los trajes espaciales. Una vez de vuelta en la Tierra, son más propensos a padecer hernias discales.

Para combatir estos problemas, un equipo de investigadores del King’s College London (Reino Unido) ha estado probando un traje SkinSuit, y para ello ha empleado un novedoso método de simulación de microgravedad: añadir sales de magnesio a una cama de agua a medio llenar. Su inspiración fue el mar Muerto, donde los bañistas flotan en la superficie debido a su elevada salinidad.

“El alto contenido en sal hace que la flotabilidad aumente —explica el responsable del estudio, David A Green—. Nuestros sujetos no se hunden en la cama, sino que flotan sobre ella aunque solo esté medio llena”.

“Además, dado que las partes del cuerpo más pesadas, como las caderas, se hunden en la cama en proporción a su masa, el cuerpo queda casi horizontal en estado de relajación plena”.

“Durante los ensayos más prolongados hemos visto aumentos de estatura similares a los experimentados en órbita, lo que sugiere que constituye una representación válida de la microgravedad en lo que a los efectos en la columna se refiere”, añade el investigador Philip Carvil.

“En la Tierra, la gravedad comprime nuestra columna cuando estamos de pie y, cuando nos vamos a la cama, la columna se descarga: es un proceso cíclico normal”.

“Creemos que la posición supina ayuda a que el agua y otras moléculas se desplacen hasta los discos intervertebrales, por lo que por la mañana somos unos 1,5 cm más altos que a última hora de la tarde, cuando la gravedad ya ha oprimido los discos y ha provocado una pérdida de fluido.

“En el espacio no hay carga gravitacional, así que los discos continúan hinchándose, las curvas naturales de la columna se reducen y los ligamentos y músculos de soporte, que no tienen que resistir a la gravedad, se debilitan”.

La universidad londinense y la Oficina de Medicina Espacial del Centro Europeo de Astronautas de la ESA han colaborado para desarrollar SkinSuit, un traje de licra diseñado para comprimir el cuerpo de los hombros a los pies como haría la gravedad.

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Está basado en una prenda concebida en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (Estados Unidos), pero con una serie de cambios en el diseño para mejorar su uso. Los astronautas de la ESA Andreas Mogensen y Thomas Pesquet ya probaron versiones anteriores durante sus misiones en la Estación Espacial Internacional.

“Los primeros conceptos eran realmente incómodos, ya que ofrecían alrededor de un 80 % de la carga gravitacional, por lo que solo se podían llevar un par de horas”, apunta Philip.

“En cambio, el Mark VI SkinSuit es muy cómodo, hasta el punto de que puede llevarse sin problemas durante largos periodos de actividad normal o para dormir”.

“El Mk VI presenta una carga de alrededor del 20 %, algo más que la gravedad lunar, suficiente para ejercer fuerzas similares a las que la columna vertebral suele soportar”.

En una serie de estudios en la Tierra, se ha comparado mediante resonancia magnética el efecto de usar o no un SkinSuit en estudiantes que permanecieron en la cama de agua.

“Aunque aún no hemos publicado los resultados, parece que el Mk VI SkinSuit es eficaz a la hora de reducir la elongación de la columna”, señala Philip.

“Además, estamos aprendiendo más sobre los procesos fisiológicos fundamentales implicados y la importancia que tiene para todos que nuestra columna se cargue regularmente”.

Fuente: noticiasdelaciencia

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