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La mitad de la población del mundo está compuesta por mujeres. Frente este panorama es claro que necesitan los mismos recursos, oportunidades ya que se enfrentan a los mismos retos – muchas veces en desventaja – que la otra mitad. 

A pesar de ello, muchas menos mujeres están implicadas en el diseño y el desarrollo de soluciones inteligentes y sostenibles basadas en la tecnología que nos permitirían a todos mejorar nuestras vidas.

Cuando la ingeniería es esencial para alcanzar nuestros objetivos de desarrollo sostenible mundiales para 2030, y cuando nuestro objetivo final es la igualdad, la ingeniería debe tener un perfil lo más diverso posible; algo a tener en cuenta, ya que la UNESCO celebra su primer día mundial de la ingeniería el 4 de marzo.

Atraer y apoyar a más mujeres ingenieras redunda en beneficio de todos, ya que aumenta el potencial para desarrollar soluciones inclusivas e innovadoras para los complejos problemas a los que se enfrenta el mundo.

Por ejemplo, fue una ingeniera – Stephanie Kwolek – quien descubrió la fibra a prueba de balas Kevlar, que ahora protege a todos los soldados del mundo, y fue Josephine Cochrane quien inventó el lavavajillas. Muchas de estas mujeres han sido ignoradas a la hora de registrar patentes y conceder premios en favor de sus supervisores, aunque sus contribuciones han transformado el mundo y las vidas de las personas que lo habitan.

Los países europeos registran mejores resultados de mujeres ingenieras

Imagen: RS Components

El cambio climático, el acceso al agua potable y el saneamiento, la energía limpia y unas ciudades más habitables son retos actuales que precisan ingenieros.

Y tanto en las ciudades como en las zonas rurales, las mujeres soportan a menudo, como consecuencia, una carga mayor, lo que implica que podemos aportar perspectivas exclusivas en el desarrollo de soluciones de gran impacto.

Por ejemplo, en muchos países africanos, las mujeres de las zonas rurales suponen una gran parte de la mano de obra en las granjas y son responsables de recoger leña, por lo que soluciones energéticas como las estufas de cocina limpias, diseñadas pensando en las mujeres, serían claramente más eficaces.

Aun así, con una representación femenina de apenas entre el 8 % y el 10 % de los ingenieros en países como Kenia y Sudáfrica, probablemente se pierdan estas perspectivas que tienen en cuenta la cuestión de género.

Esto también ocurre en países más industrializados como Canadá y Nueva Zelanda, donde las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en el ámbito de la ingeniería, y a menudo representan menos de un quinto de la mano de obra de ingeniería.

En consecuencia, llegamos a situaciones que incluyen pruebas de accidentes de coches que solo se realizaban con maniquíes masculinos hasta 2011, o medicamentos probados y producidos pensando únicamente en la biología masculina.

La contratación de más ingenieras puede mejorar el diseño de nuevos productos y soluciones que beneficien a hombres y mujeres por igual.

También se necesitan ingenieras como modelos que inspiren a más chicas —y también a chicos— para que estudien carreras tecnológicas y científicas e impulsen una nueva generación de profesionales técnicos.

Numerosos países de todo el mundo están experimentando un déficit de talento en ingeniería, que en ocasiones se suma a los prejuicios que ponen trabas a la mitad de la mano de obra potencial.

Los esfuerzos dirigidos a aumentar el equilibrio de género en la educación superior, como las iniciativas Athena- Swan, financiada por el gobierno del Reino Unido, y el proyecto STEM and Gender Advancement (SAGA) de la UNESCO para la mejora de las políticas nacionales, han contribuido a marcar la diferencia.

Pero incluso en países como Kuwait, donde las mujeres representan un 60 % de los estudiantes de ingeniería en la universidad, muchas no llegan a integrarse en el entorno laboral.

Las que lo hacen han realizado contribuciones valiosas para proporcionar soluciones inclusivas y sostenibles, como los accesorios que pueden motorizar de forma asequible las sillas de ruedas convencionales o los drones termorresistentes para los bomberos. Sin embargo, muy pocas alcanzan puestos de liderazgo, y uno de los factores puede ser la falta de oportunidades claras y de apoyo en la mejora profesional.

En Italia, donde aproximadamente una de cada cinco ingenieros son mujeres, yo me convertí en la primera y única mujer consejera en el Consejo Nacional de Ingenieros hace apenas unos años, en 2011. Fue un enorme logro personal en un contexto dominado por hombres, algo que puede ser intimidatorio y provocar que menos mujeres expresen su opinión o compartan su experiencia.

La cifra de mujeres en el sector de la ingeniería en Italia aumenta progresivamente, como demuestra el incremento de la cifra de mujeres ingenieras graduadas de un 16 % en el cambio de siglo a un 28 % en 2017.

Contar con más mujeres en puestos superiores contribuirá a dar visibilidad a las oportunidades para las ingenieras, al tiempo que garantizará decisiones ejecutivas más representativas, inclusivas y equitativas.

Es por ese motivo que la labor del Comité «Mujeres en la Ingeniería» de la FMOI es esencial, tanto para reconocer la contribución de las mujeres ingenieras como para celebrar sus logros; y también para proporcionar a las mujeres una plataforma global a través de eventos periódicos y redes y canales especializados.

Y estamos trabajando para recopilar datos con el fin de entender mejor algunas de las barreras que existen para la participación de las mujeres en la ingeniería.

Con todo, los avances hacia la inclusividad en el ámbito de la ingeniería siguen siendo un proyecto en curso.

Si tenemos alguna esperanza de que los Objetivos de desarrollo sostenibles se logren de aquí a 2030, debemos valernos de las capacidades y el talento de hombres y mujeres por igual, y ello implica seguir trabajando para crear un entorno más propicio para que las mujeres estudien, trabajen y prosperen.

Las mujeres pueden realizar una importante contribución a la hora de crear un mundo más igualitario. Solo hay que darles las mismas oportunidades.

Fuente:

Foro Económico Mundial. (2020, 22 marzo). Si queremos un mundo sostenible necesitamos más ingenieras. Recuperado 23 marzo, 2020, de https://www.entrepreneur.com/article/347980

Categorías: Sociedad

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