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“Por volver comprensible una realidad huidiza”, según la BBC, le fue entregado el premio Nobel en 1998 a José Saramago, quien escribió, a fines de los 90s, en su diario llamado “Cuaderno de Lanzarote” reflexiones dignas de recordar, precisamente para hacer comprensible esta cambiante realidad, las cuales fueron publicadas en el libro titulado “José Saramago: El cuaderno del año del Nobel” (Alfaguara 2018), en la página 38 hace referencia a Chiapas y con ello a un sistema depredador, que a letra dice:

“Algunos datos estadísticos de Chiapas para ayudar a comprender el mundo. Además de ser el primer productor de café y plátanos, el segundo de miel y cacao (industria que agoniza en Chiapas), el cuarto en el sector pecuario, además de generar el 46% de la energía eléctrica del país, en Chiapas se encuentran los nichos más importantes de hidrocarburos de México, con reservas que se calculan entre veinte y sesenta mil millones de barriles. A pesar de estas riquezas el 60 por ciento de la población (casi un millón de habitantes) no tiene ingresos o gana menos que el salario mínimo, el analfabetismo  alcanza al 30 porciento, variando entre el 30 y 70 porciento en las áreas indígenas. ¿A donde va entonces el dinero, sino ha sido puesto al servicio del desarrollo de Chiapas? ¿qué papel representan los indígenas en todo esto? Un funcionario del gobierno mexicano, un tal Hank González, a quien tenemos que reconocer el mérito de la franqueza, aunque brutal, sino preferimos  antes de denunciar su cinismo, acaba de dar la respuesta: “sobran 5 millones de campesinos” ha dicho. Este es el problema que el neoliberalismo triunfante quiere resolver de forma radical: hacer desaparecer poco a poco (un genocidio a escala planetaria causaría demasiado escándalo), quitándoles o negándoles condiciones mínimas de vida a los cientos de millones de seres humanos que sobran, sean indios de América, de la India, o negros de África o amarillos de Asia, o subdesarrollados de cualquier parte. Lo que se está preparando en el planeta azul es un mundo para ricos, (la riqueza como una nueva forma de arrianismo); un mundo que al no poder, como es obvio, librarse de la existencia de los pobres, solo estará dispuesto a conservar los que sean estrictamente necesarios para el sistema”

Esta lógica descrita por Saramago es la que aplica el Presidente Trump para llevar a cabo su geoestrategia militar, y lograr la supremacía frente a Rusia y China, para ello necesita de los recursos que localiza en Latinoamérica como el níquel, el litio, el cobre y claro el petróleo y el gas.

Este es el verdadero interés de Trump para asentar gobiernos que se sumen a su carrera armamentista, donde incluye una nueva fuerza militar espacial, para ello necesita de economías que sean dependientes de la norteamericana, donde más del 70% de sus importaciones provengan de los EU, países donde el motor de sus economías sean las empresas trasnacionales, naciones donde la Inversión predominante sea la Estadounidense y sean los que más patenten, como México, claro.

Esta lógica de poder económico y político lo hace posible cuando las naciones latinoamericanas son gobernadas por políticos afines a sus intereses, con perfiles como el de  Bolsonaro y Nayib Bukele que recientemente gano las elecciones presidenciales en El Salvador, que se identifican con la formación de gobiernos de élite.

Dados los recursos naturales que representa Venezuela, Trump presiona a la ONU para que la resolución redactada por sus representantes en el Consejo de Seguridad de la misma organización internacional, sea aceptada, resolución que consiste en dar el “pleno apoyo a la Asamblea Nacional como la única institución democrática en Venezuela” dando en automático el reconocimiento a José Guaidó como presidente, quien está de acuerdo en la intervención militar norteamericana en su país, ¡vaya democracia!.

En cumplimiento a su constitución, la postura de México se considera digna, ante la difícil coyuntura de Venezuela y del mundo, sobre todo cuando la llamada ayuda humanitaria deja de serlo al mezclarla con la política, para que sea considerada humanitaria debe cumplir con el principio de neutralidad. ¿no lo cree usted así?

 

 

Categorías: Artículo OTecH

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