A ninguno de nuestros apreciados lectores se le escapa que la inteligencia artificial tiene ramificaciones, implicaciones en prácticamente todos los niveles de nuestra vida y en la inmensa mayoría de sectores de actividad. Sin embargo, normalmente se apela a los mismos y repetitivos ejemplos sobre el potencial de esta técnica, ya sea en forma de chatbots, plataformas para detectar enfermedades o para predecir el comportamiento de nuestros clientes y anticipar tendencias de mercado. Pero existe un caso de uso muy particular que -literalmente- nos lo estamos comiendo.

La intersección entre IA y el sector alimentario no es nuevo. Hace ya unos meses os contamos en estas mismas páginas como Alibaba, el gigante chino del comercio electrónico, estaba usando la información de sus millones de clientes para recomendar la creación de chocolatinas con sabor a wasabi o de enjuagues bucales con un toque de canela.

Para lograrlo, jugaban con sus bases de datos y unos algoritmos extraordinariamente sofisticados y entrenados para detectar oportunidades de negocio en base a la personalización. Sonaba algo exótico y, por qué no decirlo, un poco loco y complicado de trasladar a un mercado occidental. Pues nada más lejos de la realidad.

En los últimos días hemos sabido que Cerealto Siro Foods, con cuyo director de Sistemas tuve el placer de hablar recientemente, se ha aliado con IBM a la hora de diseñar productos por medio de la inteligencia artificial. Fruto de este trabajo ya se está comercializando en Reino Unido un snack a base de tortitas de arroz con guisantes y lentejas. Según sus creadores -los humanos, nos referimos- se trata de un producto ideal porque es nutricionalmente adecuado para todas las edades, con un alto contenido en proteínas, con ingredientes naturales, apto para vegetarianos y celíacos y que puede consumirse en cualquier momento del día.

Al margen de mi opinión personal sobre semejante mezcla de ingredientes (los británicos son muy suyos con esto del comer, y no precisamente para bien), lo cierto es que estamos ante un nuevo concepto a la hora de de innovar en algo tan inmediato, tan nuestro como es la comida. Un paradigma que, poco a poco, irá haciéndose omnipresente. ¡Qué aprovechen!

Fuente: Innovadores

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