Más de 70,000 gamers, desarrolladores y compañías de videojuegos llegaron a Los Ángeles para observar la ‘mercancía’ de los demás y exhibir sus propias novedades en la Electronic Entertainment Expo (E3), que comenzó el 11 de junio. Este año, grandes empresas como Ubisoft y Square Enix utilizaron el jolgorio anual de videojuegos para mostrar avances de nuevos videojuegos. El actor Keanu Reeves promocionó “Cyberpunk 2077”, un título muy esperado en el que desempeña un gran papel.

Uno de los anuncios más importantes en la feria fue también uno de los más breves. Hacia el final de una presentación de dos horas, Phil Spencer, jefe de la división de videojuegos de Microsoft, ofreció algunos detalles más sobre Project xCloud, la incursión de Microsoft en los videojuegos en la nube (cloud gaming). El servicio estará disponible en octubre, dijo Spencer, antes de invitar a los gamers a probar una versión demo en el centro de conferencias.

Cloud gaming apunta a hacer de los videojuegos lo que compañías como Spotify y Netflix han hecho por la música y las películas: hacer que estén disponibles en cualquier dispositivo con conexión a Internet. Para la industria de videojuegos de US$ 140,000 millones, eso sería una revolución. Las consolas y las poderosas PC necesarias para ejecutar juegos modernos cuestan varios cientos de dólares.

Cloud gaming tiene como objetivo cambiar el trabajo pesado en los centros de datos y canalizar los resultados a los usuarios a través de Internet. Eso permitiría a los gamers jugar títulos de vanguardia en casi cualquier pantalla con conexión a Internet, sin importar cuán débil sea el hardware subyacente.

Microsoft está bien posicionado para hacer que cloud computing funcione, dice Piers Harding-Rolls de IHS Markit, una firma de investigación. Tiene un pedigrí de 20 años a través de su serie de consolas Xbox, y su plataforma en la nube Azure es la segunda más grande del mundo, después de Amazon Web Services. Pero no es el único gigante tecnológico interesado en la idea.

Unos días antes del E3, Google, que también tiene un gran negocio en la nube, dio más detalles sobre Stadia, su propio producto de videojuegos en la nube, que se lanzará en noviembre. Los rumores en la industria sugieren que Amazon está considerando un negocio similar.

La amenaza de los gigantes de la nube ayudó a persuadir a Sony, fabricante de las consolas PlayStation, que uniera fuerzas con su gran rival. Ya ejecuta un servicio de cloud computing llamado PlayStation Now, pero en mayo Sony firmó un acuerdo para emplear la plataforma en la nube Azure de Microsoft en sus esfuerzos futuros.

Todo suena prometedor en teoría. Sin embargo, sigue siendo incierto si los juegos en la nube tendrán éxito, ya que técnicamente es mucho más exigente que los existentes servicios de streaming. A diferencia de las películas o la música, los juegos son interactivos, lo que significa que deben responder al instante a la acción de un jugador.

Las leyes de la física imponen límites a la rapidez con que los comandos de un jugador pueden atravesar Internet para llegar a un centro de datos para ser procesados, y luego a qué velocidad se puede enviar de vuelta el video resultante. Para los juegos de acción extrema que dominan las listas de los más vendidos, incluso retrasos de una fracción de segundo son una irritación para los gamers. Estas fallas técnicas son una de las razones por las que los intentos anteriores de juegos en la nube, por parte de firmas como OnLive (que lanzó su servicio en el 2010 pero cerró en 2015), no tuvieron éxito.

Los gigantes de la nube insisten en que los tiempos han cambiado. Microsoft, Amazon y Google tienen centros de datos repartidos por todo el mundo, lo que debería ayudar a mantener bajos los tiempos de respuesta. Las conexiones de Internet de los consumidores son más rápidas que nunca y los límites de datos son más generosos. Y a pesar de que los gamers consagrados podrían poner mala cara incluso en períodos cortos de tiempo, los juegos en la nube pueden resultar atractivos para los menos hard-core.

La computación en la nube también se puede utilizar de otras maneras. En lugar de ejecutar todo el juego de forma remota, una opción intermedia es usarlo para cálculos complicados que también son relativamente insensibles a pequeños retrasos. “Crackdown 3”, un juego de acción lanzado para Xbox y PC en febrero, utiliza la computación en la nube para cálculos físicos complejos, lo que permite a los jugadores explotar su entorno de una manera realista sin sobrecargar sus computadoras.

Una versión actualizada de “Flight Simulator” de Microsoft, que se mostró en E3, también fue, según su trailer, “impulsada por Azure”. La computación en la nube ya ha causado disrupción en todo, desde películas hasta áreas de TI. Al parecer, ahora también los videojuegos están ‘en juego’.

Fuente: Gestion 

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